domingo, octubre 24, 2010

(Im) (pre) visible

Comentaba anoche con un buen y viejo amigo la perra que le había entrado ahora a todo el mundo (los de nuestra generación) (rondando la treintena) con tener hijos. Se nos escapaban de los diez dedos de la mano aquellos que antaño compartieron pupitre con nosotros y ahora iban camino (o recién venían) de la pa/ma ternidad, después de seguir rigurosamente un camino y una cronología trazados. Igual -los mismos- que a los veinti pocos les entró la perra por ponerse a trabajar. "No sé que perra le ha entrado ahora a todo el mundo con eso del trabajo", decíamos anoche que decíamos (entonces). 

-"Seguro que a los sesenta -proseguíamos- les da a todos por ponerse a tener achaques". 
-"¡Y a los setenta o a los ochenta seguro que les da a todos por ponerse a morir!". 

-"¡Qué gente más previsible!" 

Está claro que los que vayan a cambiar el mundo no serán ellos, porque ya se ve. Sólo cambiarán este mundo aquellos que vengan de la mano de lo imprevisible.       

1 silbidos:

8goles dijo...

Yo no soy una de esas porque ahora vivo en Palma de Mallorca.

Algunas personas nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar del amor