Comentaba anoche con un buen y viejo amigo la perra que le había entrado ahora a todo el mundo (los de nuestra generación) (rondando la treintena) con tener hijos. Se nos escapaban de los diez dedos de la mano aquellos que antaño compartieron pupitre con nosotros y ahora iban camino (o recién venían) de la pa/ma ternidad, después de seguir rigurosamente un camino y una cronología trazados. Igual -los mismos- que a los veinti pocos les entró la perra por ponerse a trabajar. "No sé que perra le ha entrado ahora a todo el mundo con eso del trabajo", decíamos anoche que decíamos (entonces).
-"Seguro que a los sesenta -proseguíamos- les da a todos por ponerse a tener achaques".
-"¡Y a los setenta o a los ochenta seguro que les da a todos por ponerse a morir!".
-"¡Qué gente más previsible!"
Está claro que los que vayan a cambiar el mundo no serán ellos, porque ya se ve. Sólo cambiarán este mundo aquellos que vengan de la mano de lo imprevisible.
1 silbidos:
Yo no soy una de esas porque ahora vivo en Palma de Mallorca.
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