Al parecer, entre los grandes inventos con que la cultura española ha contribuido al panorama internacional, se encuentran los consabidos chupa chups, la fregona, pero también el futbolín o el helicóptero. Una cosa me llama la atención, su denominador común: el palo. Se ve que tenemos cierto talento congénere para sacar virtud, poesía, de este instrumento. En el haiku oriental se ven florecer estéticas de bambú a menudo. Nosotros, en vez de en la poesía, hicimos, pudimos hacer, florecer el palo en la poética cotidiana. Volar, limpiar, degustar, divertirse. Abarcamos grandes ámbitos de la existencia con él, talentosamente. Es por eso que a aquellos españoles que quieran salir de la crisis, mediante la vi(d)a rápida, creando una patente y forrándose por el morro, cómo no, les voy a hacer una recomendación científica fruto del análisis y la reflexión: que contribuyan a la cultura internacional como nuestra tradición demuestra que mejor sabemos hacerlo, usando nuestro talento natural: a palos. Triunfarán. Seguro. No por nada se nos ha insistido tanto siempre en aquello de educarnos a palos.
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1 silbidos:
Sí, pero ¿quién inventó el palo?
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