viernes, julio 02, 2010

                                    Las pocas diosas que consiguen vernos, terminan
                                                masturbadas contra el crepúsculo. Al morir de esta manera
                                                es asumible que los demás puedan comprenderte.
1200731 (EL CORO DE CAUTIVAS GRIEGAS),
V.M.P.M


Se masturban al lado del camino.
Dicen que es interesante.
Imposible saber si la mirada
libérrima de los que pasan
está a punto de estallar o más bien
de unirse al fin con todo.
Son criaturas del orden
irreprochable.
No van contra la ciencia. No van contra la técnica.
La luz es sumamente importante ante ellas.
Resalta las facciones minuciosas
del más acá y del más allá. Por eso
buscan la tarde y sin miedo buscan
que la tarde también les busque a ellos.
Podrían provocar con sólo desearlo
accidentes en masa,
el trueno en el pasado, la lluvia en el futuro.
Los coches pasan ante ellos
olvidando los límites no escritos del infierno
mientras ellos estudian el placer
sin esconderse. No conocen
la vergüenza. ¿Qué es eso?
¿un animal? –pregunta uno
durante la entrevista
la misma en la que no ha dejado
muy dulce de tocarse
todo el cuerpo y después el corazón.
No son naturalistas.
Huyen del simple objeto cultural.
La cultura es simpleza.
Nosotros somos seres muy complejos.
Abren el campo con las manos,
como dándole forma,
y eligen el lugar de su desnudo
según les dicta
una ciencia no escrita.
No son un espectáculo. La masa me es ajena.
Yo sólo quiero el innombrable
placer que otros rechazan.
Ser muestra de bondad y de insólita entrega.
Que vean que es posible
otra forma admirable de belleza.
No quieren provocar. No quieren asombrar.
Sólo quieren estar muy cerca
siempre del amor.
También somos románticos,
pretéritos, también nos inquieta el futuro.
Pero de otra forma.
Jardín más, jardín menos, se definen
al borde de lo onírico,
casi intraducibles
a más de la mitad de los lenguajes
que habitan este mundo.
Las pocas diosas que consiguen vernos
terminan masturbadas
contra el crepúsculo. Al morir
de esta manera es asumible
que los demás puedan comprenderte.

1 silbidos:

Rocío dijo...

Es que las diosas son vulnerables ante bellezas como ésta. Y no sólo el campo, sino el Huniverso entero abrirán con sus manos si bajan (o suben) a leerte.

Algunas personas nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar del amor