Sé al menos de una persona que tiene un blog secretamente en internet, un blog de sueños. Es como tirar una botella a la deriva, o lo más parecido. Quién lo encuentre, eso que se lleva, sin necesidad de saber más que la de leer esos sueños. Estoy seguro de que hay más blog, ya sean anónimos o a la deriva. El inconsciente colectivo, entre las muchas caras de moneda que le ha otorgado a internet, también le ha procurado poder ser una isla del tesoro. Entierran tesoros en secreto por ahí, por diferentes lugares de internet, a la espera de que alguien los encuentre o quizá destinados a no ser encontrados nunca, o a ser encontrados en una época muy remota, no necesariamente en el futuro o no necesariamente en el pasado o no necesariamente en el presente. Quién sabe. Tú buscas, y a lo mejor encuentras. En mi caso he disfrutado muchos ratos de ese blog de sueños. Conozco a su autor. Sé que le gustaría esto, con lo que le homenajeo:
Siesta. Mucho calor. Duermo desnudo junto a otro cuerpo desnudo. Sueño que los gatos de pronto comienzan a hablar. Los entiendo. Comienzo a hablar con uno. Después este me lleva hasta una puerta. Detrás hay una ciudad vacía pero resplandeciente. No entro mucho. Desde el borde de la puerta hablo con el gato, que está dentro. Sale un segundo gato. Hablo con los dos. Me giro a la derecha. Veo una botella de agua puesta en vertical en lo alto de un palo. No tiene tapón pero sí agua. Tengo sed. Voy a cogerla para beber. La botella me habla. Me dice: "sé que mi agua es muy rica. Todo el mundo lo dice. ¿Sabes cómo podría probar mi propio agua?" Lo pienso un rato. Se me ocurre que a lo mejor echándomela en la mano y volviendo a introducirla por su boca lentamente, para que pueda paladearla. Pero acto seguido me digo que no resultará, porque el agua de alguna forma ha tenido que entrar previamente en la botella, si de esa forma no ha podido degustar su sabor, entonces tampoco podrá de esta forma. Me dispongo a pensar una alternativa. La botella me repite su pregunta, que es plegaria: "Entonces, ¿sabes cómo podría yo probar mi propio agua?" Me despierto.
Salgo de la habitación. Bajo las escaleras aún adormilado. La televisión está puesta. Oigo: "El diablo tiene demasiado trabajo hoy, sobre todo para un joven como tú".
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