Nunca he entendido el tiempo.
La mirada querría constatar lo contrario.
No puede. En las calles
adivino el lugar
del que todos proceden.
No es el mismo que el mío.
Certezas como esta no me asustan.
No me rijo por días, tardes, noches,
por ayeres, mañanas o infinitos,
momentos que se acaban o no llegan.
Sucedo muy despacio, siempre cerca del agua.
Cuando adivino la belleza, actúo.
No antes, no después. Cuando acabo, regreso
a todos los lugares. No repito los nombres
de ciudades ni de cuerpos muy libres.
Sólo así puedo respetarlos
porque sólo así pueden respetarse.
Cerca del mar soy. Lejos del mar soy.
Quién, a nadie le incumbe.
No defino el amor. Humildemente
dejo que él me defina.
Hay muchas formas simples de encontrarse.
Definitivamente.
Aquí he dejado escritas más de las que cabrían
en un libro sagrado.
También aquí he dejado
escritas unas cuantas
razones por las que no tener miedo.
Cuando estoy ante un hombre me pregunto
sin más, qué cantidad
de silencio sería capaz de soportar
su cuerpo entre mis brazos.
Definitivamente.
Porque eso es la hermosura.
sábado, abril 10, 2010
Definitivamente
Publicado por
David Vegue
en
21:10
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4 silbidos:
Y definitivamente esto es la hermosura
gracias por no hacerme perder el miedo esta tarde :-)
besos
sorry: sobra el "no" ;-)
De sobra sé que ese "hacerme perder el miedo", en alguien como tú, es retórica. Por eso, gracias a ese no tener miedo de algunos de vosotros, otros tampoco lo tenemos :)
Ay, cómo te quiero!
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