lunes, abril 19, 2010

Calidoscopio

Hace poco más de un mes estuve en Barcelona. Ciudad que proporciona una teoría y una práctica del placer por los mismos motivos por los que te puede parar la Guardia Civil, por ejemplo, porque sí. Fui para hacer una lectura de poemas junto a otra estupenda poeta, Sofía Castañón. Pero, como siempre, la ciudad me proporcionó placeres que no estaban previstos, o sólo lo estaban a medias, siguiendo la rigurosa teoría de cómo se genera el placer. A veces “enumerar”, y lo haré también por motivos coherentes con lo que aquí escribo, es más grato y sensible que teorizar, aunque cada número, a su modo, puede ser en sí mismo una teoría. Por lo tanto, hoy prefiero la enumeración del placer a su descripción pormenorizada. Placeres:


-Àlex Chico.
-Àlex Chico. Nuevamente. Porque cuando uno cuenta algo que le ha resultado extremadamente placentero tiende a repetirlo varias veces.
-Conocer a Sofia.
-Leer junto a Sofía.
-Conocer a Juan Salido Vico.
-Reír a carcajadas con los tres anteriores.
-Hacer el bien y el mal con Àlex y con Juan disolviendo fronteras, es decir, hacer el bien y el mal indiscriminadamente sin saber si ya era de día o de noche, pero sabiéndolo a conciencia, y tan felices.
-Reencontrarme con maravillosos amigos: March, Silvia, Bea, Ruth, no siendo los únicos.
-Tener en las manos un banjo, y conversar con su propietario.
-Hacer sonar por primera vez un clarinete, y ver a su propietario tocarlo.
-El Cubano.
-Conocer a diferentes amigos de Àlex, que no enumero porque me dejaré injustamente alguno en el tintero.
-El “no me emociona” que tramamos en una cafetería donde había una tía con un escotazo de la ostia y olé.
-Perderme por Barcelona.
-Encontrarme por Barcelona.
-Escuchar constantemente la palabra "Messi". La frase de Àlex en el Camp Nou: "Messi es el único Dios al que podemos ver mirando hacia abajo". Aunque matizo: también se pueden ver algunas diosas mirando hacia abajo. Y el rocío. Y algunos libros que, por qué no, también pueden ser dioses.   
-Los garitos clandestinos y que en ellos apareciera por ejemplo una sevillana tocando la guitarra.
-Pasear con Mireia. Hablar con Mireia. Siempre poco y siempre mucho.
-Que un filósofo inexistente me hiciese saber que en griego existe la expresión “tus ojos catorce”
-El vino siempre.
-Poder pasarme una sextina por el chichi.
-Conocer a Jordi Corominas. Su sentido del humor constante y permanente.
-Que me invitase a participar en esto:
-Poder decir ahora que lo anterior es un número maravilloso. Y decirlo a conciencia.

4 silbidos:

J. Manuel Chico dijo...

Una ciudad que se dice de muchas maneras. Me alegra que nos comentes algunas, David. Y cuántas nos quedan todavía, ¿no?

Petonets, y enhorabuena por los poemas en Calidoscopio.

Álex Chico dijo...

- Volver a David, que es una tautología. Porque uno no regresa a un lugar del que no se ha salido.
- Pensar al contrario: el tiempo no distancia, el tiempo acerca, cuando hablamos de amor.
- Charlas a dúo, a trío, a orgía.
- Ilimitado mundo de las palabras cuando se tiene algo que decir.
- El caballo de David, que sigue esperándole en todos los bares que cerramos y abrimos en Barcelona.
- La querencia, el placer, la necesidad de estar juntos y hablarnos.
- Tú, querido.

Anónimo dijo...

Los pezones excitados y el dedo tocandoles...Los rayos de sol infiltrados`por los agujeros d elas persianas como un rayo laser llegan hasta el pezón.

raúl quinto dijo...

me encanta la frase de Álex sobre Messi, deberíais patentarla.

Algunas personas nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar del amor