Hace poco más de un mes estuve en Barcelona. Ciudad que proporciona una teoría y una práctica del placer por los mismos motivos por los que te puede parar la Guardia Civil, por ejemplo, porque sí. Fui para hacer una lectura de poemas junto a otra estupenda poeta, Sofía Castañón. Pero, como siempre, la ciudad me proporcionó placeres que no estaban previstos, o sólo lo estaban a medias, siguiendo la rigurosa teoría de cómo se genera el placer. A veces “enumerar”, y lo haré también por motivos coherentes con lo que aquí escribo, es más grato y sensible que teorizar, aunque cada número, a su modo, puede ser en sí mismo una teoría. Por lo tanto, hoy prefiero la enumeración del placer a su descripción pormenorizada. Placeres:
-Àlex Chico.
-Àlex Chico. Nuevamente. Porque cuando uno cuenta algo que le ha resultado extremadamente placentero tiende a repetirlo varias veces.
-Conocer a Sofia.
-Leer junto a Sofía.
-Conocer a Juan Salido Vico.
-Reír a carcajadas con los tres anteriores.
-Hacer el bien y el mal con Àlex y con Juan disolviendo fronteras, es decir, hacer el bien y el mal indiscriminadamente sin saber si ya era de día o de noche, pero sabiéndolo a conciencia, y tan felices.
-Reencontrarme con maravillosos amigos: March, Silvia, Bea, Ruth, no siendo los únicos.
-Tener en las manos un banjo, y conversar con su propietario.
-Hacer sonar por primera vez un clarinete, y ver a su propietario tocarlo.
-El Cubano.
-Conocer a diferentes amigos de Àlex, que no enumero porque me dejaré injustamente alguno en el tintero.
-El “no me emociona” que tramamos en una cafetería donde había una tía con un escotazo de la ostia y olé.
-Perderme por Barcelona.
-Encontrarme por Barcelona.
-Escuchar constantemente la palabra "Messi". La frase de Àlex en el Camp Nou: "Messi es el único Dios al que podemos ver mirando hacia abajo". Aunque matizo: también se pueden ver algunas diosas mirando hacia abajo. Y el rocío. Y algunos libros que, por qué no, también pueden ser dioses.
-Escuchar constantemente la palabra "Messi". La frase de Àlex en el Camp Nou: "Messi es el único Dios al que podemos ver mirando hacia abajo". Aunque matizo: también se pueden ver algunas diosas mirando hacia abajo. Y el rocío. Y algunos libros que, por qué no, también pueden ser dioses.
-Los garitos clandestinos y que en ellos apareciera por ejemplo una sevillana tocando la guitarra.
-Pasear con Mireia. Hablar con Mireia. Siempre poco y siempre mucho.
-Que un filósofo inexistente me hiciese saber que en griego existe la expresión “tus ojos catorce”
-El vino siempre.
-Poder pasarme una sextina por el chichi.
-Conocer a Jordi Corominas. Su sentido del humor constante y permanente.
-Que me invitase a participar en esto:
-Poder decir ahora que lo anterior es un número maravilloso. Y decirlo a conciencia.
4 silbidos:
Una ciudad que se dice de muchas maneras. Me alegra que nos comentes algunas, David. Y cuántas nos quedan todavía, ¿no?
Petonets, y enhorabuena por los poemas en Calidoscopio.
- Volver a David, que es una tautología. Porque uno no regresa a un lugar del que no se ha salido.
- Pensar al contrario: el tiempo no distancia, el tiempo acerca, cuando hablamos de amor.
- Charlas a dúo, a trío, a orgía.
- Ilimitado mundo de las palabras cuando se tiene algo que decir.
- El caballo de David, que sigue esperándole en todos los bares que cerramos y abrimos en Barcelona.
- La querencia, el placer, la necesidad de estar juntos y hablarnos.
- Tú, querido.
Los pezones excitados y el dedo tocandoles...Los rayos de sol infiltrados`por los agujeros d elas persianas como un rayo laser llegan hasta el pezón.
me encanta la frase de Álex sobre Messi, deberíais patentarla.
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