martes, noviembre 03, 2009

Cuestión de tiempo

Observo al dirigente de una empresa aleccionar a sus trabajadores. Hacia el final de su discurso no duda en citar a los E.E.U.U  y reiterar contundentemente: "¡El tiempo es oro, joder, el tiempo es oro!" (time is money), respaldado por no menos contundentes golpes en la mesa. Acabada la charla, y retirados a distendido e íntimo lugar, me pregunta qué tal ha estado. Le digo la verdad, persuasivo. Claro que, qué grito no es persuasivo, y más dado desde una posición incontestable de autoridad. Voy a dejar al margen que, igual que una conversación es la forma sencilla del diálogo platónico, que una carta es la forma sencilla de la epístola literaria, o que cualquiera de los relatos cotidianos es la forma elemental de la novela, como muy bien nos recuerda Juan Antonio González Iglesias en su poema "Formas simples", voy a dejar al margen, digo, que, al igual que eso, siempre he pensado que los altos empresarios, los jefes, y cualquier cargo de autoridad en general, con contadas excepciones, son la forma elemental, sencilla, de los dictadores y tiranos, y que, por tanto, yo jamás estaré en la misma posición que la de ese empresario con más de doscientas personas calladas y dispuestas a acatar cualquiera de sus palabras, por inteligente o estúpida que sea. Pero, mientras me marchaba, no he podido evitar pensar que si huiera sido yo el que hubiese estado en su lugar, y hubiese tenido a doscientas personas delante a su cargo, dispuestas a acatar cualquier cosa que yo dijera sin ponerla en ningún género de duda, en vez de citar a los E.E.U.U, yo hubiera citado a los Mayas y me hubiese pasado media hora dando soberanos golpes en la mesa (y no puedo dejar de ver los vasos de agua y las copas de vino vibrando de emoción) al grito de: "¡El tiempo es arte, joder, el tiempo es arte!".

2 silbidos:

July dijo...

:)

Tiempo es arte, si señor :)

Y en este caso, el arte sería el dictador ;)

abrazozzz

Eleanor dijo...

Totalmente de acuerdo. Más cuando se desperdicia el tiempo (que es oro, muy bien dicho!) en cuestiones que no nos gustan para nada. Lo vivo a diario, cuando salgo agotada y cansada de mi trabajo y pienso: "Hoy no podré pasar en limpio la historia que tengo en la cabeza. Estoy cansada quiero dormir...." Así razono y veo, como el tiempo que vale oro, lo pierdo en cosas inútiles que no me hacen felíz para nada. Espero que dure muy poco, hasta que cancele mis deudas. Allí, entonces el tiempo será lo que tenga que ser: Absolutamente exclusivo del arte, como debe de ser. / Un beso o 2! Cariños a ambos.

Algunas personas nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar del amor